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Sa Carbonería

Una acogedora terraza, excelente materia prima y platos sumamente delicados

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El romántico patio del restaurante Sa Carbonería, en Santa Eulària (Ibiza) Foto: Xescu Prats
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Acogedor comedor interior del restaurante Sa Carbonería Foto: Xescu Prats
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Cocina elaborada con mucha delicadeza, amabilidad y ambiente agradable, los tres puntales de Sa Carbonería Foto: Xescu Prats

Una de las sorpresas más interesantes del vasto universo gastronómico de Ibiza es el restaurante Sa Carbonería, en el centro de Santa Eulària. El local, de pequeñas dimensiones, ocupa el mismo espacio que el antiguo bistro francés Côté Sud y está dotado de un patio romántico, donde se cena bajo las estrellas o al abrigo de un recoleto porche, además de dos acogedores salones interiores. Su interés, sin embargo, radica sobre todo en la delicada e intensa cocina que elabora el chef Pablo Castillo y en el correctísimo trato que dispensan a los clientes sus socios Laura Seall y Juan Benavides.

Pablo pasó tres temporadas en El Bulli como personal de confianza de Ferran Adrià y luego montó, junto a Laura, un restaurante creativo de gran éxito en Barcelona: Ovic. En Sa Carbonería, sin embargo, realiza una cocina completamente opuesta a la de sus inicios. Pablo, en Ibiza, trabaja con tapas sencillas, donde la excelencia la pone la materia prima, y con guisos y carnes contundentes, que elabora con un mimo casi exagerado. La carrillera de ternera, por ejemplo, ha llegado a cocinarla durante 36 horas. La carta está repleta de delicatessen que cambian a diario y cuya única coincidencia es que todo aspira a estar de diez.

Nuestras recomendaciones

La carta fija de Sa Carbonería es muy corta. Encontrarán platos para compartir, como jamón pata negra, cecina del Bierzo, unas anchoas impresionantes, lomo de salmón ahumado, mojama de atún y foie de pato a la sal, además de un surtido de ensaladas. A continuación, la especialidad es el chuletón a la piedra de ternera añeja, realmente suculento, al igual que la entraña, el secreto de ibérico o el lomo de bacalao confitado. Las sorpresas aparecen en la pizarra de sugerencias, donde pueden encontrar desde rabo de buey a un crujiente cochinillo, pasando por las galtas de ternera –pura mantequilla–, o el magret de pato con foie. Los postres están a la altura, al igual que los cócteles y gin tónic para la sobremesa.