Restaurantes › Económicos

Can Llorenç

Histórico bar junto a la iglesia de Sant Josep, para desayunar o tomar tapas y montaditos

bar can llorenç llorens sant josep san jose ibiza eivissa
El Bar Can Llorenç se encuentra situado junto la iglesia de Sant Josep Foto: Xescu Prats
bar can llorenç llorens sant josep san jose ibiza eivissa
Interior del bar Can Llorenç, en Sant Josep Foto: Xescu Prats
bar can llorenç llorens sant josep san jose ibiza eivissa
Llorenç Carbonell, antiguo propietario de Can Llorenç, fotografiado por Hausmann en la década de los 30 del siglo XX Foto: Raoul Hausmann
bar can llorenç llorens sant josep san jose ibiza eivissa
Niño escuchando a unos ancianos, en el antiguo bar de Can Llorenç. Tomada por Hausmann entre 1933 y 1936 Foto: Raoul Hausmann

Antiguamente, el pequeño bar de Can Llorenç tenía fama de ser el centro de reunión de la gente de izquierdas de Sant Josep. En los años treinta, su propietario, Llorenç Carbonell, uno de los pocos ibicencos de la zona que tocaban la guitarra, se hizo muy amigo del poeta, fotógrafo y artista austríaco Raoul Hausmann, que incluso llegó a organizar performance artísticas en el establecimiento. Hausmann fue fundador del movimiento dadaísta berlinés y su obra fue declarada «arte degenerado» por la propaganda nazi. Se refugio en la isla de 1933 a 1936, hasta el estallido de la Guerra Civil. Vivía en Can Palerm, hoy hotel rural, con su esposa y su amante, lo que levantó no pocas suspicacias en el pueblo, y se dedicó a fotografiar la arquitectura y costumbres de la isla.

Hausmann tomó varias fotografías en Can Llorenç y acabó convirtiendo el bar en su segunda casa. Una placa conmemorativa situada en el interior recuerda la relación de amistad entre Carbonell y el alemán. Hace unos años, el establecimiento fue reformado, aunque mantiene su estructura y su carácter íntimo de siempre. Ahora, además, dispone de una pequeña y agradable terraza situada en la calle peatonal anexa a la iglesia. Lo atiende Angelita.

Nuestras recomendaciones

La carta de Can Llorenç es sencilla. Algunos vecinos se toman el primer coñac de la mañana, a las 6,30 horas, antes de ir a trabajar, y otros disfrutan de un desayuno completo. Además, tienen hamburguesas y sanwiches, un pequeño surtidos de pizzas y algunas tapas tradicionales, como frita de pulpo, frita de calamar, ensalada payesa, anchoas o tortilla de patata. Las sirven a cualquier hora del día y sus precios son muy económicos.