El más pequeño de los cinco municipios, cuyo territorio está prácticamente ocupado por capital
Cala de arena, a continuación de la bahía de Sant Antoni, rodeada de hoteles
Los barrios marineros crecieron a la sombra de las murallas y hoy ofrecen el ambiente más animado de la capital
La playa más extensa de la isla, bastante solitaria, de piedra redondas en el exterior y arena dentro del agua
El fortín costero más antiguo, diseñado por el arquitecto de las murallas renacentistas
Refugio costero que protegía las salinas y el paso hacia Formentera
El monte más elevado de la isla, con 475 metros de altura.
El hogar en el barrio de Sa Penya de uno de los grandes arquitectos racionalistas, hoy convertido en museo
Los estanques salineros se explotan desde el 600 a. C. y componen y un ejemplo único de biodiversidad
Pequeño templo erigido en el siglo XVIII, para atender a los trabajadores de las salinas










