El jardín balinés que rodea Casa Colonial ya anticipa el tipo de cocina y las sensaciones que pueden disfrutarse en este establecimiento. Budas, antorchas, fuentes y música en directo reciben a los clientes, desde la loma de un monte de pinos abierto al valle de Santa Eulària. En invierno, los comensales cambian el mágico jardín por un interior cálido de aire ibicenco y cristaleras abiertas a la naturaleza. La casa es restaurante desde hace décadas, pero el prestigio se lo ha ganado en los últimos años, desde que, en 2002, se hicieran cargo de él Wolfgang, Günter y Daniel, tres profesionales de la hostelería que cambiaron Alemania y Francia por un rincón ibicenco en plena naturaleza.
Casa Colonial
Cocina francesa con toques asiáticos en un jardín de inspiración balinesa
Nuestras recomendaciones
El menú tiene precio fijo y permite elegir entre múltiples entrantes y segundos. El vino y los postres se pagan a parte. Entre sus primeros, ensalada de magret de pato, carpaccio de ternera, sashimi de atún o tartar de salmón. A continuación, solomillo al curry rojo, solomillo a la mariposa, pato crujiente, pollo al cilantro, costillas de cordero, magret de pato a la miel, dorada fileteada a la parrilla o muslo de oca.