Este histórico chiringuito fue fundado por un grupo de amigos en 1974. Cristo, su actual propietario, se encontraba entre ellos y, desde entonces, ha seguido manteniendo el negocio. El quiosco ha cambiado mucho con el tiempo. En los primeros años era de mayores dimensiones y se cocinaban arroces para los pocos clientes que llegaban hasta Cala Codolar. La ley de costas redujo su capacidad y hoy ofrece comida mucho más sencilla, pero el ambiente sigue siendo el de los primeros años: familiar y relajante, de tomar cervezas y jugar largas partidas de petanca sobre la arena, en una cala que permanece tranquila incluso en los meses punteros del verano. Cristo, en realidad Jesús Aznar, es de Teruel, aunque resulta imposible no confundirlo con un ibicenco nativo, incluso en el habla. Le ayuda su hijo Cristóbal y personal de confianza.
En el chiringuito no se complican la vida. Se pueden comer hamburguesas, perritos y sandwiches. Encontrarán todo tipo de bebidas, mojitos y ‘snacks’, pero ahí acaba la oferta. A cambio, lo que preparan es sabroso, los precios son módicos y el ambiente muy agradable.
Abierto todos los dias









